domingo, 17 de mayo de 2009

El capital y la especulación financiera


Comenzaremos el presente culturema por explayar nuestras ideas sobre el concepto de capital…

Podemos decir en forma simple e intuitiva que capital incluye a todos los elementos de entorno que permiten producir y que viabilizan la producción, y esto obviamente incluye recursos naturales, infraestructuras varias, conocimientos, herramientas, maquinarias, sistemas de distribución, mercados demandantes, etcétera… La suma de capital y trabajo es lo que permite concretar la producción de bienes, de servicios, y de inmateriales orientados a la producción o facilitadores de la producción…

Ahora bien, en una economía dineraria, en una economía que utiliza el dinero como herramienta social para facilitar los intercambios y para facilitar la distribución de recursos en el seno de la población humana, con toda evidencia este elemento también debe estar incluido en la lista que acaba de ser detallada en el párrafo anterior… Con toda certeza el dinero forma parte de lo que debe entenderse por capital, puesto que el dinero representa un crédito social de amplia circulación y aceptación mundial… Sin duda el dinero es un componente muy destacado y muy importante del capital…

Con toda evidencia el dinero es un elemento clave que mucho puede facilitar los emprendimientos productivos, pero que también entraña peligros para la sociedad en su conjunto, debido a la especial y arbitraria operativa con la que se lo suele manejar…

Dentro de un sistema económico moderno, la estructura financiera está compuesta fundamentalmente por las autoridades monetarias de los distintos países, así como por las instituciones bancarias nacionales e internacionales, por las compañías aseguradoras, por las empresas que realizan empréstitos, operaciones de cambio, y giros, y obviamente también por las bolsas de comercio… Por cierto no debemos negar las ventajas aportadas por el funcionamiento de estas instituciones ni cuestionar en general la calidad de los servicios así prestados, y tampoco debemos descartar la necesaria rentabilidad de esos emprendimientos que obviamente los viabilizan, pero sí destacamos que sería importante establecer reglamentaciones o mecanismos que eliminaran o al menos minimizaran muchas de las actividades especulativas realizadas al amparo del funcionamiento financiero… Son los absurdos y las arbitrariedades de la ingeniería financiera y monetaria que actualmente se encuentra vigente, los que fundamentalmente nos deben llamar a la reflexión, y los que en buena medida posiblemente sean los generadores de las recurrentes crisis financiero-productivas regionales o globales… Son las lagunas y las falencias que deja el sistema financiero, las que permiten que algunas personas tengan ingresos sustantivos sin en realidad estar devolviendo a cambio un trabajo que sea realmente beneficioso para la sociedad o para alguien… Falta aplicar adecuada logística a la actividad financiera…

En buena medida los servicios financieros deberían considerarse como de utilidad pública, y como una pieza de engranaje fundamental en el funcionamiento productivo y social…

Por ejemplo, dentro de ciertos límites sería deseable que el sistema financiero diera un trato equitativo tanto a trabajadores como a empresarios, y por cierto sin discriminarles de acuerdo a su origen o a su país de residencia… Un sistema financiero bien encarado, también debería ser simple y transparente tanto en sus procedimientos como en las informaciones proporcionadas…

Y obviamente el sistema financiero actual no responde a estos requerimientos, por los desvíos que todos conocemos: (1) altas tasas activas de interés, y diversidad de tasas de interés según moneda y según localización geográfica; (2) condiciones complejas de acceso al crédito, y en general favorables a los grandes capitales y a los sectores de poder; (3) condiciones oscuras en relación a las reglamentaciones bancarias y en relación a la creación del llamado dinero-crédito; (4) alto costo del crédito, debido al alto costo de funcionamiento de las instituciones bancarias, y en parte también debido al riesgo de no cobro de algunos préstamos; (5) condiciones muy disímiles en los seguros, tanto en cuanto a las primas a pagar, como en cuanto a las particularidades y arbitrariedades que se imponen en la llamada letra pequeña de los contratos, con regulaciones difíciles de interpretar, y con consecuencias en caso de siniestro difíciles de evaluar, y sin lugar a dudas también con tramitaciones complejas y oscuras y lentas que en muchos casos favorecen el amiguismo así como una extendida y odiosa corrupción; (6) funcionamiento de las bolsas de comercio con aplicación de una operativa que mucho facilita la especulación (obviamente en relación a las cotizaciones de los papeles bursátiles, en muchos casos ya no cuentan demasiado ni las estimaciones en la creación de riqueza ni los posibles niveles en el reparto de dividendos, sino rumores y expectativas de variada índole que a veces hacen subir o bajar los precios de los títulos en una forma patentemente alocada, imprevista, y sin sentido aparente); (7) alto costo y pesadez de funcionamiento de las instituciones bancarias, dado que allí no se ha aplicado logística como se debe, dado que allí hemos introducido la automatización en una forma pobre y tímida, pues entre otras cosas aún no hemos sabido o no hemos podido introducir el dinero digital…

Indudablemente el sistema financiero pronto deberá ser mejorado y reformado, y la introducción de la moneda telemática indudablemente mucho puede ayudarnos a realizar este cambio… Los servicios financieros deben bajar sus costes en forma sustantiva, y además la operativa monetaria de base debe estar pensada de tal manera que la especulación se encuentre muy dificultada… Y en este sentido el proyecto social de Agustí Clalaux de Subirà puede ser la luz que ilumine nuestro camino…

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